lunes, 28 de agosto de 2017

Regresaba Quien era Yo Misma.

Eran las 21:20 cuando cerro por unos momentos el libro de Verne. Me baje un momento de la tierra para subir al globo.
¿Qué hacia yo ahí? A esa hora, en ese lugar.
Una de las mas extrañas cosas era permaneces solo sentada. No concebía como podía estar rodeada de tanta agua. Quizá alguna vez tuve tanta sed de este lugar y de sueños, por supuesto. Aun yo no debería desistir. Debo dejar de pensar así, como lo hago ahora. Debo dar otra vez paso suelto al escalón solo. Al confín de mis temores darle para adelante, y no reservarme nada. ¡Nada!  Nada que no pudiera pilotear, como irme lejos, a veces funciona.
Dónde esta ese ser que te solía decir...cuando estés sola o necesites conversar con alguien, háblame. ¿Dónde?
Sí, era hora de recordar las hermosas vistas entonces y repasar mi felicidad. Vaya, yo era feliz sola, yo y mi independencia y, saber qué significaba probar mi camino propio. Mis esperanzas en las letras, qué eran. ¡¿Qué comían?! Para seguir levantándome, a mi propio puente. Sí. Yo era ese arquitecto sempiterno en mis múltiples versos y, en mis sucesos.
Me llamaban ilusa y es que, quizá...Quizá, la felicidad de otros, contemplarla, apreciarla, me hacía a mi, más crecer. Yo sentí que, mientras de verdad más quería, más daba. Más era mi alma quien, grande se hacía.
Todo tuve yo en mi tiempo. Era como verter normas en mis credos, mis chispas, mi ascenso. Cómo no recordar el momento en que yo era la que subía esas gradas a casa. Cada grada me hacia sentir diferente aquí y allá.
Si quise quizá olvidar quién yo era no lo conseguí. Si quise recordar, bien, siempre estuve aquí, entre estas letras. Las buenas letras. Las de la tinta seca. Las personas, no vencen, se encierran. Yo lloré, yo amé, yo quise, yo añoré.

Casi, casi cerca amigos árboles de la cima, palmeras crespas, mis vecinas.
¡Sí! Estuve casi cerca se los digo ¡Créanlo! Apenas a unas 5 horas, apenas tras unas colinas. Yo casi en el lugar que este me hacia recordar efímeramente. Sí, esa selva, ese valle de mi infancia. Por fin. Y creían ustedes, aún lo recuerdo, que estaba lejos ese día. Ya mis esperanzas se habían hecho furtivas, y de mis bolsillos ellas conmigo jugaban a las escondidas. Sí. ¿Si aun recuerdo ese juego allá en el árbol? Claro. al estar en el lugar que amé, me di cuenta, que debo preparar mi lista de cosas por hacer, porque todo cambió. Todo.

jueves, 17 de agosto de 2017

Carreteras del viaje.

Los recuerdos del viaje, esos que desfilan en el crespo del viñedo a los laterales, en silencio no los olvido, son como la túnica de esperanza con la que me he abrigado por estos parajes.
He grabado todo. Todo el hermoso viaje. He pasado de Ica. He visto películas, he ideado sueños y planes hasta de casarme pero, en todo ello último sólo me encontré contigo.
He dialogado con todo y con todos. Era nuestro hogar. ¿Sabías?


Apenas ayer estuve pasando por el lugar de mis sueños, apenas ayer compré alimentos para este largo paseo. Y mientras voy lado a lado de la amplia carretera, miro al horizonte y pienso, mientras pasan  mis anhelos como maduran esas frutas, necesitan ser comidas y volver a brotar, para que así, nazcan nuevas esperanzas. Por eso antes, cada una, se disfruta.

Cuando las montañas a lo lejos se hacían mas distantes, cuando el sol clamaba denme pase, era ese momento cuando mi pasión y mi visión sucumbían ante el sonido del silencio majestuoso de los andes. Todos esperaban ahí, delante. Las luces tejían aun los primeros telares de los tapices terrenales. Todo el perfume, toda la fragancia, era una entre tantas. Yo veía como esa vaca tomaba agua, como un hombre iba a ella con tanto ímpetu, a mi, eso, me causaba gracia. Tengo que esperar que el carro avance más, me dije, a mis pies mojaban los ríos cristalinos, aun no bajaba del carro y ya percibía la emoción en mis dedos, sedientos de su primera aventura por los campos, por los lugares mas altos de rocas, de arena, de pasto seco y mojado. Si, allí, a los lugares de nuestros ancestros. Era una película frente a mi. El viaje que mas disfrute estaba allí frente a mi. No podía olvidar como el aire se mezclaba con el sutil sonido de mi flauta, del silbido que eclosionaba en mi pecho, era real...

- ¿ A donde iremos ahora?
- Nadaremos cuesta arriba, mira. ¿Ves como ese ave abre sus alas? . Eso es lo hermoso.
-Hey! Corre.- risas de niñez-. Te estoy ganando.
- "La miré, con la ternura con que bosquejan los viejos cuando ven pasar su vida frente, como si alguien mas moviera los peldaños, como si alguien sintiera lo que es revivir un suceso con su propia risa, alma, mirada. Todo lo que oía era su deseo profundo de conocer algo más arriba. Tanta brisa, tanto sol tierno caían en sus pupilas, y yo...yo asentía, como quien cumple un deseo a un niño con nostalgia en el alma. Yo creía firmemente en su alegría. Yo era el , y el era yo. No pudimos perdernos jamás en esa cima.
-¡Oye corre!