He grabado todo. Todo el hermoso viaje. He pasado de Ica. He visto películas, he ideado sueños y planes hasta de casarme pero, en todo ello último sólo me encontré contigo.
He dialogado con todo y con todos. Era nuestro hogar. ¿Sabías?
Apenas ayer estuve pasando por el lugar de mis sueños, apenas ayer compré alimentos para este largo paseo. Y mientras voy lado a lado de la amplia carretera, miro al horizonte y pienso, mientras pasan mis anhelos como maduran esas frutas, necesitan ser comidas y volver a brotar, para que así, nazcan nuevas esperanzas. Por eso antes, cada una, se disfruta.
Cuando las montañas a lo lejos se hacían mas distantes, cuando el sol clamaba denme pase, era ese momento cuando mi pasión y mi visión sucumbían ante el sonido del silencio majestuoso de los andes. Todos esperaban ahí, delante. Las luces tejían aun los primeros telares de los tapices terrenales. Todo el perfume, toda la fragancia, era una entre tantas. Yo veía como esa vaca tomaba agua, como un hombre iba a ella con tanto ímpetu, a mi, eso, me causaba gracia. Tengo que esperar que el carro avance más, me dije, a mis pies mojaban los ríos cristalinos, aun no bajaba del carro y ya percibía la emoción en mis dedos, sedientos de su primera aventura por los campos, por los lugares mas altos de rocas, de arena, de pasto seco y mojado. Si, allí, a los lugares de nuestros ancestros. Era una película frente a mi. El viaje que mas disfrute estaba allí frente a mi. No podía olvidar como el aire se mezclaba con el sutil sonido de mi flauta, del silbido que eclosionaba en mi pecho, era real...
- ¿ A donde iremos ahora?
- Nadaremos cuesta arriba, mira. ¿Ves como ese ave abre sus alas? . Eso es lo hermoso.
-Hey! Corre.- risas de niñez-. Te estoy ganando.
- "La miré, con la ternura con que bosquejan los viejos cuando ven pasar su vida frente, como si alguien mas moviera los peldaños, como si alguien sintiera lo que es revivir un suceso con su propia risa, alma, mirada. Todo lo que oía era su deseo profundo de conocer algo más arriba. Tanta brisa, tanto sol tierno caían en sus pupilas, y yo...yo asentía, como quien cumple un deseo a un niño con nostalgia en el alma. Yo creía firmemente en su alegría. Yo era el , y el era yo. No pudimos perdernos jamás en esa cima.
-¡Oye corre!

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