Eran las 21:20 cuando cerro por unos momentos el libro de Verne. Me baje un momento de la tierra para subir al globo.
¿Qué hacia yo ahí? A esa hora, en ese lugar.
Una de las mas extrañas cosas era permaneces solo sentada. No concebía como podía estar rodeada de tanta agua. Quizá alguna vez tuve tanta sed de este lugar y de sueños, por supuesto. Aun yo no debería desistir. Debo dejar de pensar así, como lo hago ahora. Debo dar otra vez paso suelto al escalón solo. Al confín de mis temores darle para adelante, y no reservarme nada. ¡Nada! Nada que no pudiera pilotear, como irme lejos, a veces funciona.
Dónde esta ese ser que te solía decir...cuando estés sola o necesites conversar con alguien, háblame. ¿Dónde?
Sí, era hora de recordar las hermosas vistas entonces y repasar mi felicidad. Vaya, yo era feliz sola, yo y mi independencia y, saber qué significaba probar mi camino propio. Mis esperanzas en las letras, qué eran. ¡¿Qué comían?! Para seguir levantándome, a mi propio puente. Sí. Yo era ese arquitecto sempiterno en mis múltiples versos y, en mis sucesos.
Me llamaban ilusa y es que, quizá...Quizá, la felicidad de otros, contemplarla, apreciarla, me hacía a mi, más crecer. Yo sentí que, mientras de verdad más quería, más daba. Más era mi alma quien, grande se hacía.
Todo tuve yo en mi tiempo. Era como verter normas en mis credos, mis chispas, mi ascenso. Cómo no recordar el momento en que yo era la que subía esas gradas a casa. Cada grada me hacia sentir diferente aquí y allá.
Si quise quizá olvidar quién yo era no lo conseguí. Si quise recordar, bien, siempre estuve aquí, entre estas letras. Las buenas letras. Las de la tinta seca. Las personas, no vencen, se encierran. Yo lloré, yo amé, yo quise, yo añoré.
Casi, casi cerca amigos árboles de la cima, palmeras crespas, mis vecinas.
¡Sí! Estuve casi cerca se los digo ¡Créanlo! Apenas a unas 5 horas, apenas tras unas colinas. Yo casi en el lugar que este me hacia recordar efímeramente. Sí, esa selva, ese valle de mi infancia. Por fin. Y creían ustedes, aún lo recuerdo, que estaba lejos ese día. Ya mis esperanzas se habían hecho furtivas, y de mis bolsillos ellas conmigo jugaban a las escondidas. Sí. ¿Si aun recuerdo ese juego allá en el árbol? Claro. al estar en el lugar que amé, me di cuenta, que debo preparar mi lista de cosas por hacer, porque todo cambió. Todo.
2017 ¿aun recuerdas ese juego en el árbol?
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